Naya Fácil en Primer Plano: el doble estándar de la televisión chilena quedó al descubierto

Publicado el 11 de julio de 2026, 1:28

Las preguntas sobre su vida íntima volvieron a instalar un debate incómodo: ¿por qué a algunas figuras públicas se les exige responder interrogantes que jamás se harían a otros invitados de la televisión abierta?

La más reciente participación de Naya Fácil en Primer Plano dejó mucho más que titulares. Más allá de las declaraciones de la influencer, el verdadero protagonista de la noche fue el tratamiento que recibió por parte del panel, encabezado por Francisca García-Huidobro, en una conversación que para muchos cruzó la delgada línea entre la entrevista y la invasión de la vida privada.

Uno de los momentos más comentados ocurrió cuando Francisca García-Huidobro le preguntó directamente a Naya Fácil si ya había tenido relaciones sexuales con Collao. La consulta sorprendió tanto por su tono como por su carácter profundamente íntimo, abriendo nuevamente el debate sobre los límites del espectáculo televisivo.

Como si eso no bastara, posteriormente Antonella Ríos insistió con nuevas preguntas sobre la relación de la influencer: si estaba tomando medidas para evitar un embarazo, si existían planes de matrimonio y cómo proyectaba su futuro sentimental.

La escena generó una ola de comentarios en redes sociales, donde numerosos usuarios cuestionaron el evidente doble estándar con el que la televisión chilena trata a determinados personajes.

Porque la pregunta es inevitable: ¿alguien imagina a un panel de televisión preguntándole a una actriz consagrada, a una animadora de televisión o a un periodista si ya tuvo relaciones sexuales con su pareja? ¿O consultándole en horario estelar qué método anticonceptivo utiliza?

Probablemente no.

Sin embargo, cuando el invitado es Naya Fácil, pareciera que todo vale. La influencer entrega rating, genera conversación y mueve audiencias, pero al mismo tiempo recibe un trato que muchas veces roza la falta de respeto.

Ese es precisamente el gran problema de una parte de la televisión chilena: busca desesperadamente conectar con las nuevas generaciones utilizando a los creadores digitales como imán de audiencia, pero continúa entrevistándolos desde una lógica antigua, paternalista y profundamente clasista.

Resulta paradójico. Los mismos programas que durante años miraron en menos a los influencers hoy dependen de ellos para generar viralidad, clips para redes sociales y conversación digital. Sin embargo, todavía parecen incapaces de concederles el mismo respeto editorial que entregan a figuras tradicionales del espectáculo.

En la misma conversación también salió a relucir un episodio del pasado cuando se mencionó que, según lo comentado en el programa, Sergio Narchi habría manifestado interés por Aarón Collao en la época en que mantenía una relación con Naya Fácil, un tema que añadió tensión a la entrevista y volvió a poner el foco en la polémica.

La televisión abierta enfrenta hoy uno de sus mayores desafíos: competir con plataformas digitales que crecieron precisamente porque ofrecen conversaciones más auténticas y menos encorsetadas. Pero esa competencia no se gana recurriendo al morbo ni vulnerando la intimidad de quienes generan audiencia.

Si la industria realmente quiere renovarse, primero debe abandonar ciertas prácticas que pertenecen a otra época. Porque no se puede pedir respeto para la televisión mientras se normalizan preguntas que difícilmente se harían a los rostros tradicionales de la pantalla.

La entrevista a Naya Fácil terminó exponiendo algo mucho más profundo que una historia de amor: dejó al descubierto que buena parte de la televisión chilena aún funciona bajo un doble estándar donde algunos invitados merecen privacidad y otros parecen convertirse, simplemente, en contenido.


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