Julianno Sosa: Del asfalto de Puente Alto a la cima del trap chileno

Publicado el 30 de mayo de 2026, 4:27

César Alejandro Pozo Martínez,

conocido artísticamente como Julianno Sosa (o simplemente “El 898”), nació el 8 de agosto de 1998 en Puente Alto, una de las comunas más populosas y complejas de Santiago de Chile. Su historia no es la de un artista fabricado en estudios o redes sociales: es el relato crudo de alguien que transformó el dolor, la calle y las caídas en combustible para el éxito.

Los inicios en la zona sur

Criado principalmente por su madre junto a sus hermanos en Puente Alto (y luego en La Florida), Julianno creció rodeado de las realidades duras de los barrios populares. Desde niño mostró interés por la música, influenciado fuertemente por sus hermanos mayores, quienes lo introdujeron al rap y al hip-hop. Escuchaba trap norteamericano y comenzó a escribir y grabar de forma artesanal alrededor de los 16 años.

A los 18 años tomó una decisión que marcaría su vida: emigró a Estados Unidos. Allí, lejos de Chile, se alejó temporalmente de la música y se involucró en los caminos de la calle. Pasó meses en prisión en Nueva Jersey y eventualmente fue deportado. Estas experiencias, lejos de destruirlo, se convirtieron en el corazón de su narrativa artística.

El despegue y el éxito

De vuelta en la escena, Julianno explotó con hits que lo posicionaron como uno de los nombres más potentes del trap y perreo chileno. Temas como:

  “Cochinae” (junto a King Savagge)

  “Ganas”

  “Perrea KTM”

  “Por Dinero”

…acumularon decenas de millones de reproducciones en Spotify y YouTube. Su estilo combina bases pesadas de trap, flows agresivos y letras que hablan sin filtro de la vida real: dinero, lealtad, superación, mujeres y el contraste entre el barrio y el lujo.

Hoy, con más de 25 años, ha lanzado varios álbumes, creado su propio sello discográfico y llenado venues importantes, incluyendo su esperado Movistar Arena. Vive entre Chile y Estados Unidos, pero mantiene un fuerte arraigo con su gente.

Su mensaje: La resiliencia como bandera

El mensaje central de Julianno Sosa es claro y repetido en casi todas sus entrevistas y canciones: “De abajo se puede salir”. No romantiza la calle, pero tampoco la esconde. Habla abiertamente de sus errores, su paso por la cárcel, la deportación y las tentaciones del entorno, para convertirlas en testimonio de que es posible reinventarse.

En sus letras y discursos recientes destaca un fuerte componente de fe y madurez. Ha mencionado su acercamiento a Dios y cómo la música puede influir positivamente en las nuevas generaciones. Su historia motiva especialmente a jóvenes de barrios vulnerables: “Si yo pude, tú también puedes”. Es un mensaje de hustle (esfuerzo constante), lealtad a los tuyos y transformación personal. 

Su visión del mundo

Para Julianno, el mundo es un campo de batalla donde solo sobreviven los que tienen mentalidad de mafioso (de ahí su famoso “Sosa Mafia”). Cree en la autosuperación, en crear oportunidades donde no las hay y en no depender de nadie. Valora enormemente la familia, la lealtad y el trabajo duro.

Su visión no es ingenua: reconoce las dificultades del sistema, la tentación de los caminos fáciles y las críticas que recibe por su pasado. Sin embargo, responde con resultados: éxito comercial, independencia artística y una evolución personal visible. Quiere ser recordado no solo como un artista de perreo, sino como alguien que inspiró a otros a “hacerlo realidad” a pesar de las adversidades.

Julianno Sosa representa la nueva ola del urbano chileno: auténtico, controversial, resiliente y ambicioso. De las calles de Puente Alto a los escenarios internacionales, su carrera es prueba de que las historias más potentes nacen del dolor convertido en arte. Como él mismo dice en sus canciones: tiene una visión clara, y no para hasta cumplirla.

898. Sosa Mafia.

 

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