Le fallamos a Noelia, le fallamos a Narumi: el dolor de dos jóvenes que la familia y la justicia no supieron proteger
En marzo de 2026, dos casos cerraron ciclos dolorosos a miles de kilómetros de distancia. Noelia Castillo Ramos, de 25 años, recibió la eutanasia en un centro de Barcelona tras años de sufrimiento físico y psíquico irreversible. Casi al mismo tiempo, en Lyon, un tribunal francés condenó a cadena perpetua a Nicolás Zepeda por el asesinato de Narumi Kurosaki, la estudiante japonesa de 21 años desaparecida en Besançon en 2016. Dos jóvenes destruidas. Dos familias rotas. Cuatro países (Japón, España, Francia y Chile) unidos por el mismo fracaso: el de una sociedad que no supo proteger a sus hijas cuando más lo necesitaban.